Aparición del Niño Jesús de Praga el 7 de octubre de 2019 en Sievernich

 

En la iglesia de Sievernich apareció - a las 19:12 más o menos después de la santa misa y durante la adoración - en la Santa Hostia que estaba expuesta en la custodia sobre el altar el Niño Jesús de Praga por 10 minutos. LLevaba una corona dorada grande y un túnica blanca y dorada con una capa del mismo color. La capa estaba decorada con un gran ribete dorado que mostraba lirios, cruces y cáliz. Detrás del Niño Jesús había una gran cruz oscura. El Niño Jesús sostenía un cetro dorado y un globo terráqueo dorado en sus manos. En el momento de la bendición eucarística no se pudo ver más el Niño Jesús, lamentablemente.

El Niño Jesús fue visto por muchas personas en la iglesia. Las personas vieron también que Él desapareció.

Estando ya delante del terreno de la casa Jerusalén vinieron hacia nosostros desde el cielo tres esferas doradas. En el medio estaba una esfera grande y a la derecha y a la izquerda dos esferas más pequeñas. Las tres esferas doradas estaban rodeadas por una luz que latía. Se hacían cada vez más grandes en cuanto se iban acercando. Y se abrieron. Ahora podía ver al Niño Jesús de Praga con una linda corona, grande y dorada y una túnica blanca que estaba bordada con lirios dorados. La capa tenía un lindo ribete dorado. Sobre ese ribete se veían - como también en la iglesia - lirios, cruces y cáliz.

A los lados del Niño Jesús estaba suspendido en el aire un ángel a la derecha, y a la izquierda lo acompañaba también un ángel. Yo ya había visto a esos ángeles en la aparición anterior. El infantil Rey del Cielo traía Su dorado y radiante Corazón por sobre la túnica. La aparición (la imágen) se agrandó mucho ahora. Yo calculo que el tamaño de la aparición era ahora de unos tres metros. Los ángeles abrieron la capa del Niño Jesús. Èl nos bendijo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Jesús dijo: “¿Quieres rendirme honor?”

Yo respondí: “Sí Señor, con mucho gusto”.

Jesús tenía en Su mano derecha un gran cetro dorado y en Su mano izquierda un globo terráqueo dorado con una cruz dorada encima. El cabello de Jesús era oscuro y enrulado. Sus ojos eran bellamente radiantes y azules. Los ángeles que Lo acompañaban tenían amplias túnicas blancas sin costuras y tenían cabellos casi dorados hasta los hombros.

El Señor me indicó que no tenía que seguir arrodillada sino que tenía que pararme. Entonces lo hice. Entonces vi que el Rey del Cielo de repente no tenía más las insignias reales en Sus manos. En vez de las insignias tenía ahora en Sus manos algo así como un cinturón de tela de color dorado, una armadura dorada, un casco dorado y calzado dorado. Entonces el Señor me puso el cinturón de tela dorado. Él me puso una armadura dorada y zapatos dorados. Entoncees me mostró a través de un gesto que tenía que arrodillarme. Yo tenía que estarle completamente entregada. Cuando consentí gustosa Èl me puso el casco dorado. A Su alrededor todo brillaba. La luz que Lo rodeaba era como un sol.

Él dijo: “Comprende todo correctamente, mi hija. Ésta es la armadura de Mi Preciosa Sangre.”

Entonces se me acerco mucho y me dijo:

“Cuando cambien Mi Palabra, voy a advertir al mundo”

Entonces Él dijo una palabra que yo no conocía. Y yo Le respondí: “Yo no lo digo”. Porque al principio pensé que tenía que guardarla en secreto. Y después Le pregunté:

“¿Qué palabra es esa? No la conozco.”

Yo no quería hacer nada mal.

Entonces dijo el Niño Jesús: “Cuando yo advierta al mundo, entonces será para vosotros como cuando se paraliza el tiempo. Y así váis a mirar vuestra propia alma. Mi Madre, Mi Santísima Madre ya os ha dicho mucho en la Tierra, pero vosotros no seguís (obedecéis) sus palabras. Ella os ha visitado ya tan frecuentemente en la Tierra.”

Su capa se puso más grande y Su Corazón brillaba/resplandecía. Entonces siguió diciendo:

“Mirad, Yo os muestro gran misericordia. Mirad que Mis ojos están dirigidos hacia Alemania. Rezad y haced penitencia, especialmente en estos días.”

Después de eso vino hacia nosotros y nos dió Su Bendición sanadora. El dijo (lo siguiente) y nosotros teníamos que repetir:

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.”

Entonces nos invitó a rezar: “Oh, Jesús mío, perdona nuestro pecados y líbranos de las llamas del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Divina Misericordia.”

Él me mostró que yo iba a tener que soportar mucho (muchas cosas). Él va a permitir que todo lo que hay en el (dentro del) ser humano sea revelado. La maldad va a tener que ser revelada para que seamos purificados. Pero Jesús va a vencer.

Entonces Él dijo: “Mirad Mi Preciosísima Sangre! Mi Preciosísima Sangre os va a preservar/guardar de todos los castigos.”

Los ángeles cantaban entonces en honor a Jesús: “Aleluia, Aleluia”! Y con ese canto abrían más la capa de Jesús.

El infantil Rey Celestial acercó mucho Su Rostro al mío y yo miré Sus grandes ojos azules y brillantes. Con gusto me hubiera sumergido en Sus ojos. Esto me llenó de gran felicidad. Él dijo de nuevo la palabra que yo no conocía de manera muy clara y despacio para mí mientras me miraba profundamente a los ojos:

“Aviso”!

Yo Le pregunté asombrada: “¿Qué es eso? No conozco esa palabra.”

A lo cual Él me respondió amorosamente: “Mi iglesia va a sufrir mucho. Rezad, rezad, rezad. Permaneced fieles a Mí.

Entonces Le dije: “Si...bueno, entonces tengo que buscar qué significa. (La palabra) “Aviso” no la conozco. Te doy gracias Señor”.

Él nos bendijo una vez más y Se despidió de nosotros con Sus ángeles que abrieron Su capa ampliamente sobre nosotros. Al final Jesús nos bendijo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Él nos dijo una vez más que teníamos que rezar y hacer penitencia.

 Yo Le dije: “Le digo a la gente que tienen que rezar mucho. Mira, vinieron todos. Te doy gracias Señor. Alabanza y gracias a Tí y aTu Santísima Madre María, oh Jesús.

Él dijo: “Adiós”(Adieu).

Yo repetí asombrada: “Adiós” (Adieu).

Entonces resplandeció la luz que Lo rodeaba. El Niño Jesús desapareció en la esfera junto con los ángeles. La luz se contrajo (achicó), latió y después no se vio más.

 

 

Explicación sobre las apariciones del Niño Jesús.

Antes de que el Niño Jesús apareciera vieron varias personas las esferas de luz doradas. También después de la aparición dieron varias personas testimonio sobre la aparición de luces. El infantil Rey del Cielo dijo: “.....entonces será para vosotros como si el tiempo se paralizara....” Nosotros buscamos en la Biblia si había otro acontecimiento parecido y vimos que ya había sucedido una vez. Vosostros encontraréis esto en el antiguo testamento Josua 10, 12 hasta 14.

El Niño Jesús dijo una palabra desconocida de otro idioma. Era la palabra “Aviso”. Aviso, con una “s” suave. Esta pronunciación se encuentra en el idioma portugués y su traducción es “advertencia”. Es ésta una indicación relacionada a nuestro mundo actual? En este momento tiene lugar el sínodo de la Amazonía en Roma. En el Amazonas en Brasil se habla portugués oficialmente. Jesús se despidió con la palabra “Adieu” del idioma francés. Eso significa “Adiós”, es decir, a Dios, encomendado a Dios.

 

Quiero decir algo personal respecto al mensaje:

El Señor no nos quiere hacer dar miedo. El quiere salvar a todos los seres humanos. En lo posible a todos los seres humanos. Se trata siempre de la conversión de los pecadores. El patrimonio de fe de nuestra iglesia católica conoce la Preciosa Sangre de Cristo como protección ante los castigos de Dios y la tribulación. Ese conocimiento se perdió lamentablemente en la iglesia católica. El Niño Jesús nos recuerda la adoración a la Sangre de Cristo para que alineemos/ajustemos nuestra vida a eso y para (estar protegidos) sobrevivir a los castigos de Dios y a la tribulación. Yo voy incluso un paso más allá (y digo): si nos convertimos y adoramos sinceramente la Preciosa Sangre de Cristo, entonces será aplacada la ira de Dios. Recemos a la Preciosa Sangre de Cristo entonces y difundamos otra vez por todo el mundo fervorosamente esa devoción para que Dios nos muestre Su Misericordia.

Adiós (Adieu)

Manuela